EUGENIO GONZÁLEZ 

Barcelona 1962, España

 
Más que nada, creo que son nuestras decisiones, no las condiciones de nuestras vidas, las que determinan nuestro destino”   Tony Robbins 

Siempre he sido un Coach” 

Corría el año 1980 cuando un grupo de amigos se disponía a coger un local y montar un gimnasio. José Antonio, Andrés, Pedro, Sebastián y Eugenio, decididos practicantes de artes marciales, pero con pocos recursos. El primero fue quien encabezó la búsqueda de financiación, pero los malos resultados me llevaron a tomar la iniciativa. 

Reuní a mis amigos, y con una convicción que emerge desde tú interior, les relaté con claridad como se debía enfocar la empresa:
Lo primero, amigos míos, debemos tener muy claro cuales son nuestras prioridades personales y las del grupo. Si la prioridad número uno NO es montar un gimnasio, entonces, no lo montaremos”. 

Un Coach lleva al cliente ante un escenario claro, para ello, se realiza un proceso de clarificación y concreción. Una vez sabemos quienes somos y dónde estamos, concretamos el objetivo y establecemos una estrategia, así de simple. 


Puedes tener una buena formación académica, universitaria, tener un máster, o incluso varias carreras, puedes estar toda tu vida estudiando, sin embargo, hay algo que no se aprende con los libros ni con grandes personajes: 

Vivir, arriesgar, emprender, ganar y perder, crecer, caerte y levantarte, casarte, tener hijos, divorciarte, volver a empezar, hacerte mayor… y esto, es el PLUS de un Coach. 

A veces, jugamos a las palabras, dí una palabra que te describa, y hay tantas. Es absurdo y engañoso este juego, ya que las personas son un sin fin de palabras. Podemos elegir una palabra fuerte, que suene grande, que nos presente bonito, o podemos mirar dentro de nosotros y reconocer la realidad. 

Voy a elegir a dos palabras: 

Inestabilidad. 

Sí, soy inestable, cambiante. Tengo subidas y bajadas, días buenos y malos, pero cuando aprendes a vivir contigo mismo, con tu propia realidad, sin desear ser otro, entonces, no hay conflicto, todo es perfecto. La inestabilidad es real, todo es inestable, todo está en constante cambio, nada es igual para siempre. Una vez alcanzas algo, al instante siguiente, queda atrás, y vuelta a empezar. Todos sintonizamos con esta palabra, nadie se escapa, aunque no te guste. 

Vida y muerte, salud y enfermedad, las empresas que suben y bajan, todo es inestable. 

Emprendedor. 

Esta es otra faceta personal, emprender, construir, hacer cosas. Son muchas las que he hecho. He tenido varios negocios, unos cuantos, algunos por veinte años. Soy una persona inquieta que percibe todo cuanto sucede a su alrededor, esto me hace viajar con la mente y el corazón, descubrir nuevos escenarios, concretar realidades que se están gestando delante de ti, crearlas. 

Mi formación 

Es ecléctica, la académica, auxiliar de laboratorio, monitor de fitness y pilates, agente inmobiliario (real estate), técnicas de negociación, coaching... 
La alternativa, yoga, meditación, budismo tibetano, psicología, astrología, simbolismo, mitología. 

La certificación, es empresarial

He sido por más de 30 años autónomo, empresario, desarrollando diferentes actividades: hostelería, inmobiliaria, ocio y prensa, venta de ropa y complementos, operador de maquinas recreativas, etc. Considero que el esfuerzo que realizas en el mundo de la empresa es muy potente. Trabajar 70, 80, o 90 horas semanales no es nada si estás motivado. 


Un ejemplo de emprendimiento personal. Era el año 2006, acababa de abrir una sala de billares en Vilafranca del Penedés, 400 m2. Previamente, los seis meses anteriores, doble trabajo, continuar con un negocio propio y abrir el nuevo, con todo lo que eso conlleva. Pues bien, al año siguiente estaba llevando una selección nacional de billar al campeonato europeo, en Willingen, Alemania, y es que cuando te metes a hacer algo y lo tienes claro, no hay quien te pare. Pero bueno, esa es una parte de la historia, una cara de la moneda, la otra, es que ser así tiene sus consecuencias, y estas, llegan tarde o temprano. 

Todos tenemos una historia que contar, cuanto más vivas y más cosas hagas, más tendrás que contar. A mis 61 años, aquí me tenéis, a vuestra disposición, para lo que os pueda ayudar. 

La ciencia no puede resolver el último misterio de la naturaleza. Y eso se debe a que, en última instancia, nosotros mismos somos una parte del misterio que estamos tratando de resolver”    Max Planch